martes, 25 de septiembre de 2012



Comenzamos el S. XXI con un mundo dominado  por la tecnología y la inmediatez, lo cual posee ventajas y desventajas tanto en el ámbito colectivo como en el individual.

El sistema económico predominante, así como el político y religioso se están agotando, no queriendo decir con esto que no hayan servido, sino que su utilidad en función del ser human o está agotándose, están llegando a su final.

Opuesto al sistema capitalista de producción, que cada vez ha ido alejando mas al hombre de su naturaleza, resurgen a manera de compensación viejos modelos que han evidenciado su fracaso en la práctica a un costo de pobreza y sufrimiento social muy elevado, con la concentración de poder en líderes inmaduros y egoístas que pregonan el igualitarismo de las masas, pero concentran y promueven las riquezas en cúpulas corruptas, falsas y manipuladoras.

La explotación indiscriminada de la tierra a todo nivel ha dado lugar a cambios en el clima con repercusiones negativas en los diversos ecosistemas, y a la hora de unificar criterios para el bien colectivo, los intereses económicos y las mezquindades políticas, impiden llegar a sanos acuerdos.


Grandes sectores de la Iglesia Católica siguen apegados a dogmas y preceptos que por su falta de evolución se han ido aislando del colectivo tanto religioso como seglar. Día a día cantidad de fieles y ministros deciden cambiarse a cultos, sectas  y/o religiones que llenan el vacío espiritual que el descuido de la esencia del Ser Humano ha ido agrandando. Sumado  esto a una sexualidad mas sincera, pero en ocasiones también mas distorsionada que lejos de ser una parte fundamental en el origen y en la felicidad del Ser Humano, se convierte en fuente de enfermedades y muertes (fin de la vida, en vez de su comienzo).

Por otro lado, supuestos líderes religiosos extremistas y fundamentalistas en nombre de su Dios se han tomado el derecho a la vida en sus manos y se creen con el poder de destruirlo todo a su antojo y falsedad.

Estamos en una carrera histórica precipitada hacia el colapso de los modelos existentes, sin darnos cuenta de la velocidad de la misma, ya que estamos inmersos en el caos, tratando de sobrevivir. Las enfermedades emocionales y en consecuencias las patologías físicas incapacitantes y mortales aumentan cada día en edades mas tempranas y de forma cada vez mas fulminantes. Ni hablar de los accidentes que el aceleramiento angustioso de la existencia nos impone.

Ante este panorama y la tendencia de la naturaleza de siempre buscar el equilibrio, este vacío va dando lugar, pero de manera mucho mas lenta y sedimentada a una vuelta a la búsqueda de la esencia de la vida, y en consecuencia de cambios profundos a nivel individual en primer lugar que irán generando un colectivo mucho mas maduro y mucho menos manipulable. El hombre nuevo tomará mas conciencia de su papel como integrante del Todo, lo cual hará que se superen las inmaduras diferencias entre los seres. 

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