El gran problema de nuestro País es un hombre
con un trastorno de personalidad de tipo narcisista, sin otorgarle la menor
importancia al bien común y erotizado por un verdadero líder, pero del pasado
(Fidel Castro), empeñado en no aceptar el fracaso del modelo castro-comunista.
Escribía
Carl Gustav Jung que “el mundo comunista tiene un gran mito (al que
llamamos ilusión). Es el sueño arquetípico, consagrado por el tiempo, de una
Edad de Oro (o Paraíso) donde todo se provee en abundancia a todo el mundo, y
un jefe grande, justo y sabio gobierna el jardín de infancia de la humanidad.
Este poderoso arquetipo en su forma infantil, se ha apoderado de ellos, pero
jamás desaparecerá del mundo con la simple mirada de nuestro superior punto de
vista. Incluso lo mantenemos con nuestro propio infantilismo, porque nuestra
civilización occidental también está aferrada por esa mitología.
Inconscientemente, acariciamos los mismos prejuicios, esperanzas y anhelos.
También creemos en el estado feliz, la paz universal, la igualdad de los
hombres, en sus eternos derechos humanos, en la justicia, la verdad y en el
Reino de Dios en la tierra”.
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